A mis 35 años, cuando me convertí en madre, la vida me regaló una especie de lentes con los que empecé a ver el mundo bastante diferente. Antes yo me consideraba una persona precavida pero que lejos estaba de realmente serlo. Pensaba que entendía los peligros y que era consciente de ellos, pero la maternidad transformó por completo mi concepto de seguridad. Descubrí que había muchos detalles que ni siquiera contemplaba cuando hablaba de proteger. El día que comprendí que esa